El Verdadero Éxito

Por: pastor Daniel Brito

Título: El Verdadero Éxito

Texto: Josué 1:8
«Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.»*

Introducción:
Seguimos con el hermoso tema de la importancia de la Palabra de Dios. Esta noche trataremos el tema del verdadero éxito, que es un tema que está de apogeo en cualquier medio de información, o en el mejorar de la auto estima. Lo que para el ser humano es de mucha importancia, casi siempre lo es porque otros lo están haciendo, o lo han definido de esa manera. Pero la Palabra de Dios nos muestra lo que verdaderamente es importante ante los OJOS DE DIOS, y de esa manera, lo debe ser para nosotros también. Es así en como comenzamos nuestra lección en esta noche.

Trataremos los siguientes temas:
(1)    El llamado de un hombre.
(2)    Meditando en la Palabra.
(3)    Santificado en la Palabra.
(4)    Pero yo y mi casa….
(5)    El Verdadero Éxito.

Lección:
1.    El llamado de un hombre. — Josué había sido el ayudante de Moisés por muchos años, aun cuando Josué era mucho más Joven que Moisés. Cuando Moisés había estado los 40 días en el monte recibiendo la ley por parte de Dios, Josué estaba en un lugar cerca. Eso quiere decir que Josué había experimentado el Poder de Dios como TODO Israelita lo había experimento también:

a.    Él había visto el efecto de las plagas que Dios le había enviado a los egipcios para que dejaran ir a Su Pueblo, él vio también el mar Rojo abrirse en dos para que el Pueblo de Dios pasase en seco, y él vio todas las otra maravillas que el Pueblo de Israel había sido testigo.

b.    Pero Josué vio cosas que los demás en Israel no vieron. Como ya dijimos, él había estado cerca de Moisés cuando Dios se manifestó a Moisés y le habló. Josué no estaba con Moisés, pero había sido testigo de la Gloria de Dios. Ese es el Josué que Dios decide llamar para suceder a Moisés y guiar al pueblo de Israel a la tierra prometida.

c.    Habiendo dicho todo esto, a pesar de todas esas experiencias que Josué había tenido, había algo que él necesitaba hacer para así poder llevar a cabo la labor que Dios quería que él hiciera, y era en la meditación de la Palabra de Dios. Eso nos lleva a nuestro siguiente punto.

2.    Meditando en la Palabra. — La versión de la Biblia que estamos usando, la Nueva Versión Internacional, traduce la Palabra meditar bien cercano a lo que el Texto original quiere decir, y es Recitar, que los Judíos hacían en voz baja. Tal vez usted ha notado que hay personas que cuando leen lo hacen en voz baja, otros en voz alta, y otros leen para sí mismo. Los Judíos repetían o Recitaban la Palabra de Dios en voz baja, vez tras vez para recordarse.

a.    Ese es el secreto de la lectura de la Palabra de Dios, leyendo, recitarla, y hablarla con los demás.

b.    El hablar la Palabra de Dios con otros, fortalece nuestra fe, y al mismo tiempo, llega a ser una guía de nuestra conducta y de nuestro hablar. Sigamos con el siguiente punto.

3.    Santificado en la Verdad. — Josué estaba recibiendo una orden de mantenerse siempre atento a la Palabra de Dios, y debemos notar otro de los efectos de la Palabra de Dios en nuestras vidas, y es el de la santificación.

a.    Veamos el Salmo 25:5 que dice: “Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador.” “En vez de seguir sus propios métodos y trazar nuevos caminos de pensamiento para si mismos, inquirieran sobre los antiguos y buenos caminos de la propia verdad de Dios, y solicitaran al Espíritu Santo que les diera entendimientos santificados y deseosos de aprender.”¹

i.    (Juan 17:7) “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.” En esa oración de intercesión, nuestro SEÑOR JESÚS estaba orando al Padre por Sus discípulos, y por nosotros también. La Palabra de Dios es la VERDAD, y al pedirle que ellos fueran santificados por Su Palabra, estaba pidiendo que fueran consagrados, o separados, por la Palabra de Dios. ¿Separados de qué? Separados del mundo y del pecado. Es la Palabra de Dios como hemos dicho de antemano, la que cambia nuestros pensamientos. Al uno leerla y recitarla, nuestra forma de pensar se establece según la Palabra de Dios.

b.    Esto nos muestra que Josué había tenido experiencias grande con Dios, pero necesitaba todo el tiempo estar meditando en la Palabra de Dios para no olvidarlo, y para mantener sus pensamientos enfocados en la Voluntad de Dios.

c.    Si una persona ha sido siempre mal hablada, cuando viene a los Pies de JESUCRISTO y se arrepiente de sus pecados y se convierte al Salvador del mundo, sus pensamientos y su hablar empiezan a cambiar poco a poco, aunque en algunos casos es casi de inmediato. El cambio se empieza a ver porque mientras más la persona está expuesta al mensaje de la Palabra de Dios, más se van limpiando sus pensamientos, y su forma de hablar.

i.    Podríamos usar el ejemplo de una llave de agua caliente que uno la abre, pero en tiempos de frío, toma un poco de tiempo en comenzar a salir el agua caliente, hasta ser tanto que aun quema.

ii.    Es igual con nuestra forma de pensar y de hablar, mientras más se está expuesto a la Palabra de Dios, más rápido es el cambio.

iii.    Continuamos con nuestro siguiente punto.

4.    Pero yo y mi casa….  — Hemos hablado de la necesidad para Josué de meditar en la Palabra de Dios todo el tiempo desde que era joven, y ahora saltamos a la época de su vejez, cuando Josué junta al pueblo de Israel para darles instrucciones. Josué 24: 15 dice: “Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.” Notemos ahora la importancia de hacer buenas decisiones basadas en la Palabra de Dios. Toda persona tiene que escoger el camino que quiere tomar: o toma el camino de la vida eterna, o toma el camino de la perdición eterna.

a.    Josué había escogido cuando era más joven y ahora en su vejez, seguía siendo el mismo.

b.    Ahora le dice a Israel que escoja a quien van a servir. Él había estado seguro de su decisión de obedecer a la Palabra de Dios, y por eso les dice: “Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.”  Sigamos con nuestro último punto.

5.    El Verdadero Éxito. — Como ya hemos dicho, el éxito no se define por la forma que el mundo lo considera como tal. Veamos lo que dice nuestro SEÑOR en Lucas 12:15: “¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.”   En esta lección hemos aprendido que para Josué el verdadero éxito no era en las conquistas que había hecho como general del ejército de Israel, sino en una vida sometida a la Palabra de Dios. Ese es el verdadero éxito: la obediencia a la Palabra de Dios.

Conclusión:
¿Has experimentado el verdadero éxito en tu vida? ¿O todavía sigues buscando el éxito de la forma que el mundo lo define? Sigamos al verdadero éxito que es la obediencia a la Palabra de Dios, y la salvación de nuestras vidas.

Notas:

1. Charles Spurgeon, El Tesoro de David.

*Toda Referencia Bíblica es tomada de la Biblia Nueva Versión Internacional.

**Este sermón fue predicado en Julio, 2008.