La Entrada del Rey

Por: pastor Daniel Brito

Título: La Entrada del Rey

Texto: Lucas 19:35-40:

«Al día siguiente muchos de los que habían ido a la fiesta se enteraron de que Jesús se dirigía a Jerusalén; 13tomaron ramas de palma y salieron a recibirlo, gritando a voz en cuello: –¡Hosanna! –¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! –¡Bendito el Rey de Israel! 14Jesús encontró un burrito y se montó en él, como dice la Escritura:

15″No temas, oh hija de Sión; mira, que aquí viene tu rey, montado sobre un burrito.”

16Al principio, sus discípulos no entendieron lo que sucedía. Sólo después de que Jesús fue glorificado se dieron cuenta de que se había cumplido en él lo que de él ya estaba escrito.»

Introducción:

Haremos una pausa con el tema de la muerte de JESÚS, siendo que el primero de Abril, se conmemora la entrada triunfal a Jerusalén por nuestro Salvador, y comienza lo que conocemos como Semana Santa, o Semana Mayor. Trataremos los siguientes Puntos:

(1) Cumplimiento de una Profecía

(2) La entrada del Rey

(3) El día de la visitación

(4) Resumen.

Lección:

1. Cumplimiento de una Profecía. — Debemos regocijarnos cuando la Biblia menciona Profecías cumplidas. Es una prueba de la Divinidad de las Escrituras que han sido dadas por el Espíritu Santo.

a. Casi 500 años antes de Jesucristo, Zacarías profetiza de la entrada del Mesías Rey a Jerusalén.

i. Zacarías 9:9 dice: «¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna.»

b. Los judíos esperaban al rey prometido en las Escrituras. Dios le había prometido al rey David, que uno de sus descendientes estaría sentado en su trono para siempre. Y esa expectación se había hecho más real con los hechos milagrosos de JESÚS. La gente se preguntaba a sí misma si Él era El Cristo, el Mesías que iba a librarlos del yugo Romano. Un hombre común no podía hacer los milagros que Él hacía. Hasta ahora, nuestro Salvador había esquivado toda proclamación de ser coronado como Rey. JESÚS sabía muy bien que el pueblo quería un Salvador al estilo del mundo. Un Salvador que los haría independiente de Roma, que les daría de comer. JESÚS había dicho: “Mi reino no es de este mundo”. Con eso no quería decir que JESÚS nunca iba a reinar en la tierra, sino que Su reino era guiado por principios espirituales y no mundanos. Los deseos de este mundo son pasajeros. Los deseos de Dios son eternos. Veremos el siguiente punto con la entrada Triunfal a Jerusalén.

2. La Entrada del Rey. — Ese primer día de la Semana era el día que los Hebreos separaban el cordero que iba a ser sacrificado para la Pascua. Jerusalén estaba llena de gente que había venido de todo el mundo conocido, y se estima la cantidad en unos tres millones de personas.[1] El SEÑOR JESÚS sabiendo todas las cosas, había preparado los eventos que iban a ocurrir. Ahora era el tiempo de entrar abiertamente como el Cristo, como el Rey de Israel.

a. El burro no era en Palestina una bestia humilde y símbolo de ignorancia como en otros países, sino un animal noble. Los reyes iban a caballo a la guerra; cuando iban en son de paz usaban el burro. Al escoger su montura, JESÚS se ofrecía como rey de amor y de paz, y no como el héroe militar y conquistador que la gente esperaba.[2]

b. ¡Hosanna, Hosanna! La gente y los niños gritaban. Hosanna quiere decir: “Salva ahora.” El pueblo lo recibe como el Rey de Israel, y gritan que los salve. ¿Los salve de qué? ¿Del pecado? No, del yugo romano. De la vida miserable que muchos vivían. Sus deseos eran como ya dijimos, de este mundo. Regresaban una y otra vez a los deseos temporales y no a los eternos.

c. No había nadie que gritara: ¡Sálvanos de nuestros pecados! Para la mayor parte, la causa de ese gozo eran los milagros que había visto, y especialmente el milagro de la resurrección de Lázaro, que había tenido lugar poco tiempo antes.[3]

d. A pesar de los gritos de ¡Hosanna! Al que viene en el nombre del SEÑOR, Jerusalén no aceptó a JESÚS como su rey, al contrario, lo rechazó. Esto nos lleva al último punto de nuestra predicación, cuando nuestro Salvador va llegando a Jerusalén, y pronuncia un lamento por la falta de decisión de la gente.

3. El día de la visitación era real. — Lucas 19:41-44 dice: «Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. 42Dijo: –¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos. 43Te sobrevendrán días en que tus enemigos levantarán un muro y te rodearán, y te encerrarán por todos lados. 44Te derribarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán ni una piedra sobre otra, porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte.»

a. La multitud de los discípulos estalla en alegres aclamaciones, ¡y JESÚS llora! Las palabras que pronuncia nos dicen la causa de sus lágrimas. Pero esas lágrimas mismas nos revelan, mejor aun que sus palabras, la tierna compasión del Salvador al mismo tiempo que su amor hacia su pueblo cuya ruina Él conocía, y la certidumbre de los juicios de Dios que ese pueblo va a atraer sobre sí por su endurecimiento.[4]

b. El rechazo es por ignorancia, pero es voluntario.– Noten como JESÚS dice: «porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte».

c. Hay un tiempo de visitación que debemos conocer y para el que debemos estar alertados; son días en que el mensaje de la Palabra penetra con fuerza en nosotros, y la gracia de Dios llama urgente e insistentemente a la puerta de nuestro corazón.[5]

i. Tal vez hoy es el día de visitación para ti que estas presente oyendo esta predicación. A veces uno pregunta como se puede saber cuando Dios nos está llamando. El simple hecho de estar escuchando el mensaje de la Divina Palabra de Dios es prueba que Dios nos está llamando y visitando.

4. Resumen de los que hemos aprendido.

a. Cumplimiento de una Profecía que se cumplió exactamente como el profeta Zacarías lo había dicho por inspiración Divina.

b. La entrada del Rey JESÚS a Jerusalén nos recuerda que un día Él vendrá a reinar físicamente en Jerusalén.

c. El día de la visitación fue real para Jerusalén, pero lo es también para nosotros.

 

Conclusión:

Oremos….

 

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.

 

Notas:

1. G. Cambell Morgan, vol. 5, p. 88

2. William Barclay, p. 347, Comentario al Nuevo Testamento, editorial CLIE.

3. L. Bonnet, tomo 1, p. 654, Comentario del Nuevo Testamento, Casa Bautista de Publicaciones.

4. Ibid., p. 655

5. Francisco Lacueva, p. 1331, Comentario de Matthew Henry, traducido por Francisco Lacueva, editorial CLIE