La mujer Samaritana

Por: pastor Daniel Brito

Título: La mujer Samaritana

Texto: Juan 4:5-10:
«llegó a un pueblo samaritano llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob le había dado a su hijo José.6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía.7-8 Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida.
En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo:   —Dame un poco de agua.
9 Pero como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió:
—¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?
10 —Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.»

Introducción:
Esta noche estaremos tratando el relato de la mujer Samaritana. Hay varias lecciones que debemos aprender de las Palabras de nuestro SEÑOR, y de la reacción de esta mujer Samaritana. Trataremos los siguientes puntos:

  (1)    Samaria, y el culto.
(2)    La mujer y el Pozo de Jacob.
(3)    La Divinidad y Humanidad de JESÚS.
(4)    El encuentro con JESÚS.
(5)    Muchos Samaritanos creen en JESÚS.

Lección:

1.   Samaria, y el Culto. —En el tiempo de JESUCRISTO, la tierra de ISRAEL estaba dividida en TRES partes: 1) Judea en el sur. 2) Samaria en el centro. 3) Galilea en el norte.

a.    Los SAMARITANOS eran el producto de una mezcla que había ocurrido SIETE siglos antes de JESUCRISTO.

i.    Cuando los Asirios se llevaron a las 10 TRIBUS del norte de Israel cautivas, dejaron unos cuantos, y les enviaron gente de diferentes tierras para poblar y trabajar la tierra.

ii.    Esa gente se mezcló y produjo a los SAMARITANOS.

b.    La idolatría del Reino del Norte era grande y por esa razón Dios los envió al cautiverio.

i.    Luego del CAUTIVERIO, mezclaron el culto con los dioses paganos que trajeron los que llegaron a poblar.

c.    El VIAJE DE JUDEA A GALILEA. — Los judíos hacían el viaje casi siempre atravesando el JORDÁN y yendo por la región de trans-Jordania, o la provincia de PEREA. El viaje era DOBLE de esa forma, pero los judíos lo hacían porque no querían pasar por la tierra de los Samaritanos.

2.    La mujer de Samaria. —La hora del día eran como las 12 del mediodía. Era HORA de calor. Casi siempre las mujeres iban a buscar agua al pozo, temprano en la mañana, o tarde en el día, cuando había mas fresco.

a.    El hecho de que iba a esa hora, puede ser porque no quería estar con las otras mujeres.

i.    Tal vez las mujeres le decían algo por su condición moral.

ii.    Tal vez hablaban de ella.

iii.    Tal vez le echaban miradas.

b.    EL POZO DE JACOB. —Ese pozo lo cavó Jacob, y se lo dio a su HIJO JOSÉ como herencia cuando estaban en EGIPTO.

i.    Fue en esa parcela de tierra donde leemos en el libro de Génesis, que el cuerpo de JOSÉ fue traído de EGIPTO, y fue enterrado en esa parcela.

ii.    Los SAMARITANOS estaban muy orgullosos de ese pozo, que lo consideraban herencia directa de JACOB.

3.   La Divinidad y Humanidad de JESÚS. — Debemos notar antes que nada, que nuestro SEÑOR JESUCRISTO es cien por ciento Dios, y cien por ciento hombre. No era una coincidencia que nuestro SEÑOR llegara a ese lugar y se encontrara con esa mujer Samaritana. Nuestro SEÑOR conoce TODAS las cosas, y conocía muy bien la vida de esta mujer, así como conoce TODAS nuestras vidas. Por eso debemos notar que el apóstol Juan se encarga de recalcar ambas naturalezas de nuestro SEÑOR JESUCRISTO.

a.    Notemos el relato y la distinción de las NATURALEZAS de nuestro SEÑOR JESÚS:

i.    (Juan 4:11-27) «Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo; ¿de dónde, pues, vas a sacar esa agua que da vida?12 ¿Acaso eres tú superior a nuestro padre Jacob, que nos dejó este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado? 13 —Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed —respondió Jesús—,14 pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna. 15 —Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aquí a sacarla. 16 —Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá —le dijo Jesús. 17 —No tengo esposo —respondió la mujer.   —Bien has dicho que no tienes esposo.18 Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad. 19 —Señor, me doy cuenta de que tú eres profeta.20 Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén. 21 —Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre.22 Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos.23 Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.24 Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. 25 —Sé que viene el Mesías, al que llaman el Cristo —respondió la mujer—. Cuando él venga nos explicará todas las cosas. 26 —Ése soy yo, el que habla contigo —le dijo Jesús. Los discípulos vuelven a reunirse con Jesús27 En esto llegaron sus discípulos y se sorprendieron de verlo hablando con una mujer, aunque ninguno le preguntó: «¿Qué pretendes?» o «¿De qué hablas con ella?»

b.    La Humanidad de JESUCRISTO se puede notar porque:

i.    JESÚS se cansó.

ii.    JESÚS tuvo hambre.

iii.    JESÚS tuvo sed.

c.    Podemos notar Su Divinidad porque:

i.    Sabía con precisión la vida de esta mujer. Solamente Dios puede saber eso.

ii.    Le ofrece VIDA ETERNA a la mujer.

iii.    Cuando la mujer le habla del MESÍAS, JESÚS le dice que Él ES el MESÍAS.

(1)    (Versos 25-26) «—Sé que viene el Mesías, al que llaman el Cristo —respondió la mujer—. Cuando él venga nos explicará todas las cosas. 26 —Ése soy yo, el que habla contigo —le dijo Jesús.»

4.    El encuentro con JESÚS. — JESÚS le pide agua a la mujer Samaritana. La mujer se ASOMBRA que Él, siendo un HOMBRE, y siendo JUDÍO, le pida de beber.

a.    La mujer se da cuenta que este hombre no tiene ningún prejuicio en su vida. ¡QUE RÁPIDO SE DA CUENTA QUE ES DIFERENTE!

i.    Se da cuenta que ESTE HOMBRE no la mira con MALICIA.

b.    JESÚS le comienza a decir que ella debería pedirle a Él agua, y Él le daría AGUA VIVA. El lenguaje era bien entendido. El agua viva era conocido como un manantial. Agua que corre.

i.    Por esa razón ella le pregunta de donde, si no tiene con que sacar agua.

c.    Las preguntas de nuestro SEÑOR JESÚS, le muestran a esta mujer, que JESÚS, no era un hombre cualquiera. Este hombre conoce la vida de ella, sin haberla visto antes en su vida. JESUCRISTO le dice a la mujer que traiga a su marido.

i.    Uno puede imaginarse el SEMBLANTE de la mujer.

ii.    Le ha tocado un punto bien DIFÍCIL.

iii.    Cinco MARIDOS había tenido.

(1)    Debemos pausar aquí sobre lo que la LEY decía sobre el divorcio.

(2)    Solamente el hombre podía DARLE CARTA DE DIVORCIO a la esposa.

(3)    El hecho que la hubieran DESPEDIDO CINCO VECES, dice que ella era problemática, o inmoral, o tal vez como es muy común, seguramente que salía de un hombre abusivo, y se casaba con otro.

(4)    Pero en ese momento, estaba viviendo con un hombre sin casarse.

d.    Uno puede imaginarse a esta mujer que, seguramente que veía en la mirada de nuestro Salvador, penetrante, como que podía ver su misma alma.

i.    Asi es con todos nosotros, porque no importa en la condición que estemos, Dios puede ver hasta lo más secreto de nuestro interior. Él conoce todos nuestros pensamientos y nuestras intenciones.

5.    Muchos Samaritanos creen en JESÚS. — La mujer deja el cántaro del agua, y se va corriendo al pueblo, a contarle a los demás su experiencia. Es así como el Evangelio ha crecido desde el principio: de boca a boca. Una mujer agradecida por haber encontrado el CRISTO al Hijo de Dios, y ahora quiere compartir con los demás para que ellos también reciban, y tengan un encuentro con el CRISTO.

a.    (Juan 4:28-42) «La mujer dejó su cántaro, volvió al pueblo y le decía a la gente: 29 —Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo? 30 Salieron del pueblo y fueron a ver a Jesús.31 Mientras tanto, sus discípulos le insistían:   —Rabí, come algo. 32 —Yo tengo un alimento que ustedes no conocen —replicó él. 33 «¿Le habrán traído algo de comer?», comentaban entre sí los discípulos. 34 —Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra —les dijo Jesús—.35 ¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha” ? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura;36 ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna. Ahora tanto el sembrador como el segador se alegran juntos.37 Porque como dice el refrán: Uno es el que siembra y otro el que cosecha.” 38 Yo los he enviado a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo. Otros se han fatigado trabajando, y ustedes han cosechado el fruto de ese trabajo.39 Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer: «Me dijo todo lo que he hecho.»40 Así que cuando los samaritanos fueron a su encuentro le insistieron en que se quedara con ellos. Jesús permaneció allí dos días,41 y muchos más llegaron a creer por lo que él mismo decía. 42 —Ya no creemos sólo por lo que tú dijiste —le decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo.»

b.    El Texto Sagrado dice que: «Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer: «Me dijo todo lo que he hecho.» No hay nadie que conozca la vida de uno como JESUCRISTO, quien conoce nuestro pasado, nuestro presente, y nuestro futuro. Algo más pasó con esa gente: «Ya no creemos sólo por lo que tú dijiste —le decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo.»

i.    Esa gente del pueblo se habían encontrado con el Salvador cara a cara. Habían experimentado como la mujer, que JESUCRISTO era y es el SALVADOR del mundo.

ii.    Eso es lo que acontece cuando una persona agradecida con Dios, comparte lo que ha recibido, para que otros también puedan recibir el mismo don de la VIDA ETERNA.

c.    Esta historia de la mujer Samaritana que, su nombre no es mencionado, pero por dos mil años ha testificado que TODOS somos importantes delante de Dios, y TODOS, tenemos el deber de compartir las nuevas de nuestro SEÑOR JESÚS con otros, como esa mujer Samaritana hizo.

d.    Para concluir, ¿haz compartido el Evangelio con otros? No hay que hacerlo en lugares extraños, como podemos ver, esta mujer lo compartió con la gente que ella conocía. Todos conocemos a alguien, y sabemos que tal vez no asistan al Templo, pero seguramente que sí lo harán como ustedes, a un CULTO de Hogar como este.

Conclusión:


Oremos.

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.