Compartiendo la Gloria

Por: pastor Daniel Brito

TÍTULO: Compartiendo la Gloria

TEXTO: Juan 1:35-42

«Al día siguiente Juan estaba de nuevo allí, con dos de sus discípulos. 36 Al ver a Jesús que pasaba por ahí, dijo: —¡Aquí tienen al Cordero de Dios! 37 Cuando los dos discípulos le oyeron decir esto, siguieron a Jesús. 38 Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: —¿Qué buscan? —Rabí, ¿dónde te hospedas? (Rabí significa: Maestro.) 39 —Vengan a ver —les contestó Jesús. Ellos fueron, pues, y vieron dónde se hospedaba, y aquel mismo día se quedaron con él. Eran como las cuatro de la tarde. 40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan, habían seguido a Jesús. 41 Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: —Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo). 42 Luego lo llevó a Jesús, quien mirándolo fijamente, le dijo: —Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro).»

INTRODUCCIÓN:

Algo que también aprendemos en el DISCIPULADO, o sea, como ser DISCÍPULOS de JESUCRISTO, es como debemos compartir el Evangelio con otros. Es decir, no hay nada de más satisfacción para una persona que el compartir la cosas que DIOS ha hecho en su vida, con otra persona. El mejor ejemplo que tenemos de como evangelizar lo encontramos en esta historia del apóstol Andrés. Trataremos los siguientes Puntos:

  1. Trasfondo

  2. Convencidos y Cambiados

  3. El poder del testimonio personal

  4. No es por obligación, sino por agradecimiento.

LECCIÓN:

  1. Trasfondo. Juan y Andrés habían sido discípulos de Juan el Bautista. Cuando el Bautista les presenta a JESÚS con las palabras: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios!» (verso 29), ellos decidieron seguirle de inmediato.

    1. Los discípulos del Bautista le respondieron a JESÚS que querían saber dónde vivía, y le llamaron Rabí.

      1. William Barclay dice que es una palabra hebrea que quiere decir literalmente Mi grande. Era el título de respeto que daban los estudiantes y los buscadores del conocimiento a sus maestros y a los sabios. Juan, el evangelista, estaba escribiendo para los griegos. Suponía que no conocería la palabra, y se la tradujo por el término griego que quiere decir Maestro.i

    1. Nótese que los discípulos más adelante comenzaron a llamar a JESÚS: SEÑOR. Después de Su Resurrección, lo llamaban SEÑOR y CRISTO.

  1. Convencidos y Cambiados. Podemos notar que Andrés y Juan, después del encuentro con JESUCRISTO el Salvador, nunca fueron los mismos otra vez.

    1. Andrés y Juan quedaron totalmente convencidos que habían encontrado al Mesías, o al Cristo. Aquel, que todo Israelita piadoso había esperado por siglos.

    1. Es muy importante notar que cuando una persona tiene un encuentro con el Salvador del mundo, nunca vuelve a ser la misma persona. En 2 Corintios 5:17 dice:

      1. «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!»

  1. El poder del testimonio personal. Parece ser que ambos, Andrés y Juan, salieron a anunciar lo que habían encontrado. Andrés encontró a su hermano Pedro primero. Esto es antes que Juan encontrara a su hermano Jacobo. Pero también debemos notar que al decir que Andrés encontró a Simón Pedro primero, quiere decir que él estaba decidido en contarle a otros también su encuentro con el Cristo, el Hijo de Dios.

    1. Pero tan importante como contarle a Pedro, Andrés lo TRAJO a JESÚS. No le dijo ve y búscalo, sino que lo TRAJO a JESÚS.

      1. Si queremos compartir el Evangelio con otros, debemos seguir el ejemplo de Andrés, compartiendo con los demás nuestro testimonio personal.

    1. Muchas Iglesias tienen programas especiales para ganar almas, pero el más eficaz, y el más simple, es el testimonio personal. Todos tenemos parientes, vecinos, compañeros de trabajo. Aun a veces en la oficina del médico, o del dentista.

  1. No es por obligación, sino por agradecimiento. Tal vez muchos no sabían quién era Andrés. Pero casi todos sabían quién era el apóstol Pedro. Cuando hablaban de Andrés, lo identificaban con su hermano Pedro que todos conocían. Pero, «Andrés es un ejemplo clásico de un discípulo humilde, poco conocido, a quien el SEÑOR utiliza para conducir a otra persona a Cristo, y éste pronto sobrepasa a aquel y llega a ser un gigante en el reino de Dios.»ii

    1. Andrés tenía una cualidad muy grande, y era que le encantaba traer a otros a JESÚS.

      1. En Juan 6:8-9, es él quien trae a JESÚS al muchacho que tenía los cinco pescados y los dos panes.

      1. Y en Juan 12:22, trae a los griegos que buscaban a JESÚS.

    1. Podemos decir que Andrés se convierte en el primer misionero de JESUCRISTO. No puede callarse el encuentro que ha tenido con el Mesías, y va a dar testimonio de ello, y comienza por su propia casa, como debe ser.iii

      1. Ahora Andrés agradecido por encontrar al CRISTO, comparte lo que ha recibido por agradecimiento. Así debemos nosotros también compartir lo que DIOS ha hecho en nuestras vidas. Una persona que ha tenido un encuentro con JESUCRISTO no puede quedarse callada.

    1. En los Evangelios y el libro de los Hechos, encontramos como la gente CONTABA lo que habían visto, oído y experimentado de parte de DIOS. Así el Evangelio crecía de boca a boca. Lucas 24:33-35 dice:

      1. «Al instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron a los once y a los que estaban reunidos con ellos. «¡Es cierto! —decían—. El Señor ha resucitado y se le ha aparecido a Simón.» 34 35 Los dos, por su parte, contaron lo que les había sucedido en el camino, y cómo habían reconocido a Jesús cuando partió el pan.»

    1. Invitemos a otra persona a este Culto de Hogar. Tal vez un pariente, o un vecino, o un compañero de trabajo, o tal vez un amigo o amiga. Sigamos el ejemplo de Andrés en compartir las grandes cosas que DIOS ha hecho en nuestras vidas.

Conclusión

Oremos…

*Todo Texto Bíblico sin otra indicación, ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional.

Notas:

i William Barclay, Comentario Bíblico del Nuevo Testamento, p. 389, editorial CLIE.

ii James Bartley, Comentario Bíblico Mundo Hispano, Juan, tomo 17, p. 78, Editorial Mundo Hispano.

iii Francisco Lacueva, Comentario de Matthew Henry, p. 1357, editorial CLIE.

**Actualizado mayo 18, 2016.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s