La Confianza del Creyente

Por: pastor Daniel Brito

Título: La Confianza del Creyente

Texto: Salmo 27:13:

«Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes.» – Nueva Versión Internacional

«Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes.» – Biblia de las Américas

Introducción:

En estos días se pueden escuchar noticias muy preocupantes sobre el estado de la economía de este país, y de todo el mundo. Muchas personas ponen su confianza en el gobierno, con esperanza de que puedan solucionar los problemas económicos. Pero el creyente sabe muy bien que en tiempos de aflicción, y de escasez, es en la PALABRA DE DIOS, donde verdaderamente encontramos la solución a nuestros problemas. De ahí que la confianza del Creyente en el SEÑOR, se compara a la inseguridad del NO CREYENTE. He ahí los dos polos opuestos. Uno está totalmente confiado, y el otro está totalmente inseguro. Trataremos los siguientes puntos:

(1)        Hubiera yo desmayado.

(2)        Luz y Salvación.

(3)        Una plegaria al SEÑOR.

(4)        Segunda plegaria al SEÑOR.

(5)        Guíame en Rectitud.

(6)        Pon tu esperanza en el SEÑOR.

(7)        Últimas Palabras.

Lección:

1.         Hubiera yo desmayado. – Este es un Salmo de confianza y de oración. Como han notado, el Texto que hemos leído para comenzar, se lee un poco diferente en las dos versiones que hemos usado para compararlo. Según la puntuación del Texto Hebreo Masorético, hay diferentes interpretaciones sobre cómo se debe leer el Texto. La Nueva Versión Internacional ha tomado la interpretación que muchos eruditos consideran ser la correcta: “Pero de una cosa estoy seguro.”[1]

a.         Habiendo dicho eso, podemos notar que ambas versiones DICEN LO MISMO, de una forma diferente. Hay una seguridad en el salmista que en esta tierra donde hay aflicciones, enfermedades, y guerras, el salmista está seguro de la bondad de Dios.

b.         La BONDAD de Dios es JUSTA, es GENEROSA, es PROTECTORA. Es en esa BONDAD que el salmista puede decir: “Pero de una cosa estoy seguro.”

2.         Luz y Salvación. – (Salmo 27:1) «El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?»

a.         El salmista usa el símbolo de la luz, para referirse al SEÑOR, que lo guía y lo protege. Debemos recordar que JESUCRISTO dijo que nosotros, Su Iglesia, somos la luz del mundo, pero nosotros somos como la luz de la luna, que es LUZ prestada.  Veamos Mateo 5:14:

i.          «Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.»

ii.         Nosotros alumbramos, porque somos ALUMBRADOS por nuestro SEÑOR JESUCRISTO, quien alumbra nuestras vidas, y por eso es nuestra SALVACIÓN.

b.         Luego hace la pregunta: “¿a quién temeré?” Todos sabemos que el ser humano por mucho que se jacte en su juventud o su posición, es frágil. Es en esta tierra de incertidumbre, donde el salmista dice: “¿a quién temeré?” El salmista no se jacta en su posición, sino que afirma con seguridad, en quien ha CONFIADO.

i.          “¿De quién temeré? Una pregunta que lleva consigo la respuesta. A los poderes de las tinieblas no hay que temerlos, porque el Señor, nuestra Luz, los destruye; y a la condenación del infierno no tenemos por qué temerla, puesto que el Señor es nuestra salvación.”[2]

c.         “El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?” Un baluarte es una fortaleza, un lugar seguro. Las fortalezas antiguas, estaban seguras con paredes anchas para aguantar ataques. Así es nuestro SEÑOR, rodea a los SUYOS para protegerlos, y los tiene seguros.  Y no hay mejor seguridad que la de saber que somos SALVOS del pecado, protegidos en la FORTALEZA de nuestro SALVADOR. Veamos los versos 2 y 3.

i.          «Cuando los malvados avanzan contra mí  para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. 3 Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza.»

ii.         El salmista pensando en los peligros y calamidades de las guerras, se encuentra seguro, en la fortaleza del SEÑOR.

3.         Una plegaria al SEÑOR. – (versos 4-6) «Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo. 5 Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca. 6 Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su templo ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré salmos al Señor.»

a.         La petición del salmista es una de estar en la casa del SEÑOR. El salmista quería estar en el lugar santo, el lugar donde se adoraba a Dios. Quería estar allí y ser uno de los cantores que cantaban salmos al SEÑOR.

i. “Los sacerdotes tenían su residencia en los atrios del templo, y allí habría deseado David tener también su morada habitual.”[3]

b.         ¿Cuántas veces hacemos esa plegaria al SEÑOR?  Entendemos que en el Viejo Pacto, Dios habitaba en el Tabernáculo, y después en el Templo. Ahora, en el Nuevo Pacto, habita en las vida de los que han entregado sus vidas al SALVADOR, y así componen la Iglesia de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Pero, aún así, ¿Cuántas veces sentimos el deseo de estar juntos en el templo con los hermanos adorando al SEÑOR y escuchando Su Palabra?

i.          ¿Y cuántas veces nuestras oraciones son solamente un tiempo de pedir? El salmista deseaba con todo su corazón, poder estar en el lugar de adoración, donde el pueblo podía ir, pero no podía quedarse. Pero el salmista deseaba estar siempre en el lugar donde el SEÑOR HABITABA.

c.         También nosotros debemos desear asistir al Templo, y junto con los hermanos, adorar al SEÑOR, y escuchar Su Palabra predicada.

4.         Segunda plegaria al SEÑOR. –   (Versos 7-9)  «Oye, Señor, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme. 8 El corazón me dice: «¡Busca su rostro!» Y yo, Señor, tu rostro busco. 9 No te escondas de mí;  no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación.»

a.         En esta segunda plegaria, el salmista tiene una confianza en el SEÑOR, y por eso dice:

i.          «Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.» (Verso 10).

ii.         Aunque el salmista le pide al SEÑOR que no lo desampare ni lo abandone, hay una SEGURIDAD en el SEÑOR, de protección y cuidado, por eso dice: «Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.»

b.         No hay nada peor para una persona, que sentirse abandonado por su padre o su madre. Pero de una cosa el CREYENTE está confiado, y es que en los BRAZOS del SEÑOR, estamos SEGUROS.

5.         Guíame en Rectitud. – (versos 11-12) «Guíame, Señor, por tu camino; dirígeme por la senda de rectitud, por causa de los que me acechan. 12 No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que respiran violencia.»

a.         El salmista sigue con su plegaria al SEÑOR, pidiendo para ser guiado en RECTITUD por causa de los que desean hacerle mal.

i.          “Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. Si un hombre viaja por la carretera real y le roban en pleno día, puede recibir satisfacción del condado en el cual tuvo lugar el robo; pero si emprende el viaje por la noche, no hay protección durante este tiempo, hace el camino bajo su riesgo y ha de aceptar el resultado. Del mismo modo, si un hombre guarda los caminos de Dios, puede estar seguro de la protección de Dios; pero si se ha descarriado, él mismo se expone al peligro.”[4]

b.         Esta es una petición que TODOS debemos hacer siempre, y es pedirle a Dios que nos guíe por la senda de rectitud, no solamente porque es lo correcto delante de Dios, sino también porque los impíos tienen sus ojos puestos en nosotros.

6.         Pon tu esperanza en el SEÑOR. – (versos 13-14) «Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes. 14 Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!»

a.         Ahora regresamos a nuestro Texto del comienzo de esta lección, y la confianza en la BONDAD del SEÑOR.

b.         Ahora el salmista anima a los demás con esa confianza y nos reta a que pongamos nuestra ESPERANZA en el SEÑOR.

i.          A esto podríamos preguntar: ¿En quién más podemos poner nuestra confianza? ¿En el Presidente? ¿En los otros políticos?

ii.         Es bien claro que el único que es DIGNO DE CONFIANZA es nuestro SEÑOR Y DIOS.

7.         Últimas Palabras. – Ahora concluimos con ésta pregunta, ¿tú que has escuchado esta lección, tienes la misma confianza en el SEÑOR? Solamente a través de JESUCRISTO encontramos esa paz y esa tranquilidad, aún en medio de la aflicción.«El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?»

Conclusión:

Oremos.

Notas:


[1].  Willem A. VanGemeren, The Expositor’s Commentary, Frank E. Gaebelein, general editor, vol. 5, p. 248, Zondervan.

[2].  Charles Spurgeon, El Tesoro de David.

[3].  Francisco Lacueva, Comentario Bíblico de Matthew Henry, p. 570, editorial CLIE.

[4].  Charles Spurgeon, El Tesoro de David.

  • Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.
  • *Este sermón fue predicado en Marzo, 2009.

2 pensamientos en “La Confianza del Creyente

  1. Esta palabra me vuelve hablar.woau es uno de los salmos preferido mios.cuando necesito que Dios me dirija ahi esta.Santo Gracias hermanos.Dios les bendiga.Ponce,P.R.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s