Dos vidas, dos lecciones

Por: pastor Daniel Brito

Título: Dos vidas, dos lecciones

Texto:

(Lucas 16:19-31) «Había un hombre rico que se vestía lujosamente y daba espléndidos banquetes todos los días.20 A la puerta de su casa se tendía un mendigo llamado Lázaro, que estaba cubierto de llagas21 y que hubiera querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico. Hasta los perros se acercaban y le lamían las llagas. 22 »Resulta que murió el mendigo, y los ángeles se lo llevaron para que estuviera al lado de Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron.23 En el infierno, en medio de sus tormentos, el rico levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.24 Así que alzó la voz y lo llamó: “Padre Abraham, ten compasión de mí y manda a Lázaro que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego.” 25 Pero Abraham le contestó: “Hijo, recuerda que durante tu vida te fue muy bien, mientras que a Lázaro le fue muy mal; pero ahora a él le toca recibir consuelo aquí, y a ti, sufrir terriblemente.26 Además de eso, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes, de modo que los que quieren pasar de aquí para allá no pueden, ni tampoco pueden los de allá para acá.” 27 »Él respondió: “Entonces te ruego, padre, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre,28 para que advierta a mis cinco hermanos y no vengan ellos también a este lugar de tormento.” 29 Pero Abraham le contestó: “Ya tienen a Moisés y a los profetas; ¡que les hagan caso a ellos!” 30 “No les harán caso, padre Abraham —replicó el rico—; en cambio, si se les presentara uno de entre los muertos, entonces sí se arrepentirían.” 31 Abraham le dijo: “Si no les hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se levante de entre los muertos

Introducción

Esta historia tiene varios temas para tratar. Solamente trataremos las vidas y las decisiones de estos dos personajes. Dejaremos los detalles del Hades, y de la separación de los lugares donde las personas van a pasar la eternidad para otra ocasión. En realidad no sabemos nada de estas dos personas, ni cuando es qué vivieron. Lo que sí sabemos es que nuestro Salvador quería enseñarnos varias lecciones usando el ejemplo de esta historia. Trataremos los siguientes Puntos:

(1) Una gran apariencia delante de la gente.

(2) Una gran pobreza.

(3) Enterrado sin nada, pero llevado por los Ángeles.

(4) Rico en este mundo, pero sin nada en el venidero.

(5) El que es negligente en esta vida, lo recordará en la venidera.

(6) El que no escucha y cree en JESUCRISTO en esta vida, la perderá para la siguiente.

Lección

1. Una gran apariencia delante de la gente. — Es muy interesante notar que el Texto Sagrado no menciona el nombre de este hombre rico, pero sí menciona el nombre del mendigo. La historia que hemos leído, nos muestra un hombre rico que lo tenía todo. Por lo menos ante los ojos de la gente. Que fácil es envidiar al que aparenta tenerlo todo sin uno conocer su vida a fondo.

a. El hombre era Judío y, como Judío, tenía que conocer la Ley de Moisés; por lo menos lo esencial. Era un hombre secular, profano, que parece que no le importaba las cosas espirituales para nada. El Texto Sagrado dice que sé vestía lujosamente y hacía banquetes todos los días. Eso nos muestra una persona dedicada a sus PLACERES solamente. Seguramente que por su mente no había ningún interés en el conocer a Dios, y aun menos en servirle.

b. Este hombre tenía dinero, y por esa razón parece que tenía muchos amigos. El dinero atrae amistades interesadas. Veamos el siguiente punto.

2. Una gran pobreza. — Como ya hemos dicho, el Texto Sagrado no menciona el nombre del rico, pero sí menciona el nombre del pobre. Su nombre era LÁZARO.

a. El nombre de Lázaro quiere decir: “Dios ha ayudado, o Dios es El ayudador”.² El nombre es el mismo ELIEZER del Antiguo Testamento.

b. Qué contraste tan grande con esta otra persona que es parte de la historia que nuestro Salvador está contando. Es un hombre pobre, enfermo, lleno de llagas. En aquellos tiempos no había ayuda social ni cheques del Seguro Social ni del Welfare. Una persona que no podía trabajar, lo más probable era que lo echaran a la calle a mendigar. Es algo muy común en muchas naciones todavía en nuestros días. Este hombre no tenía absolutamente nada. Comía las migajas, las sobras de la casa de este hombre rico.

i. Pero en el contexto del intercambio de palabras entre el rico y Abraham en el Hades, cuando Abraham le dice al rico que: “Si no les hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se levante de entre los muertos.”, podemos notar que el rico fue desobediente a la Palabra de Dios, pero Lázaro era un Judío piadoso. No tenía nada, pero había sido obediente a las Escrituras. Sigamos con el tema.

3. Enterrado sin nada, pero llevado por los Ángeles. — Este hombre Lázaro fue enterrado seguramente como se entierra a un animal. No había dinero para él. No se dice nada si tenía familiares. Lo que sí dice el Texto Sagrado en el versículo 22 es que: «Resulta que murió el mendigo, y los ángeles se lo llevaron para que estuviera al lado de Abraham.» ¡O cuanto fallamos al mirar a la gente y juzgarlos según las cosas que poseen! No es lo que la persona tiene en cuanto a bienes materiales, sino qué es lo que ha preparado para el más allá.

a. La gente prepara su vida con inversiones y compras de bienes y planean su futuro económico aquí en la tierra. Eso está bien siempre y cuando también se hagan planes para donde se va a ir a pasar la eternidad. Sigamos con el siguiente punto.

4. Rico en este mundo, pero sin nada en el venidero. — Cuando este rico muere, seguramente que le hicieron un funeral costoso y lo enterraron en un lugar de lujo. Los funerales y los entierros dicen mucho de lo que la persona poseía, pero no siempre dice lo que la persona hizo para prepararse para el mundo venidero, o para el más allá.

a. Este hombre era un simple idólatra, un adorador de sus riquezas y sus placeres. Nuestro Salvador lo aclaró bien en Mateo 6:24:

i. «Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas

b. En este versículo que hemos leído, las riquezas son personificadas como si fueran una persona. Para ser un idólatra, no se necesita tener ídolos de barro o yeso. Hay ídolos que no se ven por fuera, pero que controlan el corazón de una persona. Sigamos con el siguiente punto.

5. El que es negligente en esta vida, la recordará en la venidera. — Podemos ver algo bien claro y es que el rico sabía muy bien donde estaba y, le pide a Abraham que envíe a Lázaro para que le hable a sus hermanos que quedaron en la tierra. El rico sabía que sus hermanos eran igual que él, adoradores de sus placeres y de sus riquezas. No atendían a la Palabra de Dios. Este rico tenía suficiente tiempo donde estaba, para recordar todos sus errores.

a. El ser negligente en ciertas áreas en esta vida es algo que todos lo hemos sido de vez en cuando. Pero ser negligentes en cuanto a Servir a un SOLO SEÑOR, es idolatría. Ser negligente en cuanto a entregar el corazón a JESUCRISTO es perder la vida.

b. No puede haber nada que impida el que sirvamos y adoremos solamente a nuestro Dios. Sigamos para concluir con el siguiente punto.

6. El que no escucha y cree en JESUCRISTO en esta vida, la perderá para la siguiente. — Esto no tiene nada que ver con la creencia en la reencarnación. Esa creencia es falsa. En esta historia hemos visto que toda persona decide en esta vida donde va a pasar la eternidad. Cuando se habla de la vida siguiente, se está hablando del más allá, en fin, de la eternidad. La vida nuestra en realidad es frágil, y corta cuando se compara a la eternidad. Una persona que no decida por JESUCRISTO durante esta vida, la perderá para siempre.

a. Eso nos recuerda el versículo 25 de nuestro Texto original: “Pero Abraham le contestó: “Hijo, recuerda que durante tu vida te fue muy bien, mientras que a Lázaro le fue muy mal; pero ahora a él le toca recibir consuelo aquí, y a ti, sufrir terriblemente”

b. Pero el fin de todo lo que hemos hablado es que JESUCRISTO nos llama a vivir vidas entregadas a Dios para pasar la eternidad con Él. Juan 6:40 dice:

i. «Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final

Conclusión

Oremos….

 

*Toda referencia Bíblica ha sido tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.

Notas:

²Herbert Lockyer, All the Parables of the Bible, p. 293, Zondervan.

**Este sermón fue predicado en Julio, 2007.


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