El siervo despiadado

Por: Pastor Daniel Brito

Título: El siervo despiadado

Texto: Mateo 18:21-35: «Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? 22 —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús—. 23 »Por eso el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.24 Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía miles y miles de monedas de oro. 25 Como él no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su esposa y a sus hijos, y todo lo que tenía, para así saldar la deuda.26 El siervo se postró delante de él. “Tenga paciencia conmigo —le rogó—, y se lo pagaré todo.” 27 El señor se compadeció de su siervo, le perdonó la deuda y lo dejó en libertad. 28 »Al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y comenzó a estrangularlo. “¡Págame lo que me debes!” , le exigió.29 Su compañero se postró delante de él. “Ten paciencia conmigo —le rogó—, y te lo pagaré.” 30 Pero él se negó. Más bien fue y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda.31 Cuando los demás siervos vieron lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contarle a su señor todo lo que había sucedido.32 Entonces el señor mandó llamar al siervo. “¡Siervo malvado! —le increpó—. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste.33 ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?” 34 Y enojado, su señor lo entregó a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que debía. 35 »Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano

Introducción:

El tema del perdón toca a toda persona en el mundo. La Biblia nos muestra la necesidad de ser perdonado por Dios, y al mismo tiempo ser un perdonador. Nuestro SEÑOR usa el ejemplo de un amo que tiene siervos y según las costumbres de aquellos tiempos, podía vender como esclavo al deudor, y aun a toda su familia si no alcanzaba. Es así como comenzamos nuestra lección en esta noche. Trataremos los siguientes Puntos:

(1) ¿Cuantas veces debo perdonar?

(2) Una condición deplorable.

(3) La ley del perdón.

(4) Una plegaria por el perdón.

(5) La misericordia del amo.

(6) Perdonado, pero sin querer perdonar.

(7) Las consecuencias del corazón que no quiere perdonar.

Lección:

1. ¿Cuantas veces debo perdonar? —  El SEÑOR JESÚS había estado hablando sobre el perdón y, eso motivó a Pedro a hacer una pregunta que los Rabinos judíos habían respondido y era sobre cuantas veces se tenía que perdonar a una persona. Según los Rabinos, si una persona pecaba una o dos o aun tres veces contra uno, había que perdonarlo, pero a la cuarta no recibía el perdón.²

Pedro queriendo mostrar más generosidad le dice al SEÑOR sí hasta siete veces. Eso era el doble más uno, de lo que los Rabinos enseñaban. Pero la respuesta de nuestro Salvador tiene que haber asombrado a Pedro bastante al escuchar que JESUCRISTO dice hasta setenta y siete veces, o como dicen otras Versiones, setenta veces siete. En el Texto original puede ser uno de los dos: SETENTA Y SIETE, o SETENTA VECES SIETE.³ Esto es una cifra que indica el perdón ilimitado que todos debemos otorgar. Nuestro SEÑOR procede con una Parábola para usarla de ejemplo sobre lo que el perdón es en realidad. Sigamos al segundo punto.

2. Una condición deplorable. — Nuestro SEÑOR comienza la Parábola hablando de un Rey, que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Podemos decir que el Rey es simbólico de nuestro Padre Celestial. Dice que se le presentó o le trajeron uno, que debía una suma bien grande de dinero. Este hombre seguramente que estaba preso y ahora es traído delante del Rey para ajustar cuentas. En los tiempos Bíblicos y aun hasta tiempos recientes, el contraer deudas y no poder pagarla era severamente castigado. Había cárceles para deudores, pero también muchos eran vendidos como esclavos para pagar la deuda. Este hombre que debía millones de dolares en dinero actual para nosotros, no tenía para pagar una deuda tan grande. El Rey ordenó que fuera vendido como esclavo él, su esposa y sus hijos. Aun así, la deuda no podría pagarse, siendo que el precio de un esclavo cubriría una suma muy pequeña al lado de la deuda. Pero el Rey quería por lo menos parte de su dinero recobrado en la venta de los deudores. Veamos lo que dice el siguiente punto.

3. La ley del perdón. — Desde el pecado de Adán y Eva, el hombre ha estado en deuda con Dios. JESUCRISTO fue a pagar esa deuda y a Reconciliar al hombre con Dios en la cruz del Calvario. Todos nosotros hemos recibido el perdón de Dios por una deuda que nunca hubiéramos podido pagar por ser tan grande. El Rey perdona pero demanda que el perdonado perdone también. La Ley de Dios hacia los hombres exige una actitud que esté libre de rencor y de un corazón duro que no quiere perdonar. Si notamos que cuando Dios le dio a Moisés las Diez Leyes, o los Diez Mandamientos como son mejor conocidos, la separó en dos partes:

a. Los primeros cuatro Mandamientos tenían que ver con la relación entre el hombre y Dios.

b. Los últimos ocho tenían que ver con la relación entre los hombres. Dios exige que el hombre respete a su prójimo, y al mismo tiempo esté dispuesto a perdonar.

c. Esa es la ley del perdón:

i. Recibimos Perdón inmerecido por parte de Dios.

ii. Perdonamos a los demás aunque sea inmerecido. Continuamos con el siguiente punto.

4. Una plegaria por perdón. — Vemos que este hombre escucha las cifras tan alta de la deuda que él debe, pero se tira a los pies de su amo y le ruega que tenga paciencia que él se lo pagaría todo. ¿Cómo pudiera pagar una deuda tan grande? Veamos el siguiente punto.

5. La misericordia del amo. — El Rey se compadece y le PERDONA, o sea le cancela la deuda. Eso es exactamente lo que nuestro Salvador hizo por nosotros en la cruz del calvario al reconciliarnos con Dios, cancelando nuestra deuda. El hombre deudor salió de la presencia de su amo totalmente perdonado. ¡Ya no debía un centavo! Pero este hombre que ha recibido el perdón total de su deuda, se va en busca del que le debe dinero. Veamos lo que dice el siguiente punto.

6. Perdonado, pero sin querer perdonar. — Este hombre tenía un consiervo que le debía muy poco dinero en comparación a la deuda que tenía con su amo. La deuda de su consiervo era equivalente al salario de un hombre por unos cien días, o sea unos tres meses de trabajo. Parece ser que la deuda de este consiervo era unas 16,000 veces más pequeña que la deuda que el siervo perdonado.₄ Sin embargo, este siervo que no quiere perdonar nos recuerda tantas veces al hombre o la mujer común que exige el perdón de los demás, pero se guarda el perdonar para cuando quiera. Cuantos esposos o esposas le dicen a su pareja que lo(a) perdonan, pero enseguida están sacando los trapos sucios, trayendo al recuerdo las cosas que el otro(a) hizo o dijo, aun después de decirle que lo(a) perdonaba. Cuantos padres o hijos o hermanos(as) no guardan rencor sin perdonar, o diciendo que perdonan pero en realidad siguen guardando rencor. Si se guarda rencor, es que no se ha perdonado. Pasamos al último punto.

7. Las consecuencias del corazón que no quiere perdonar. — El SEÑOR JESÚS aclara muy bien que la condición para ser perdonado por Dios es que Él mismo espera que uno también perdone a otros. Somos perdonados por Dios todos los días de nuestra vida. Incluso el arrepentimiento es esencial para uno poder ser salvo. En Hechos 2:38, el apóstol Pedro dice: «Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo» — ¡Arrepiéntanse! Es llamado que Dios nos hace a todos para venir a los pies de JESUCRISTO. El arrepentimiento es el sentir dolor por lo que uno ha hecho, y marca un cambio de rumbo de vida por nuestra parte. Veamos la sentencia que el amo le da al siervo despiadado:

a. Es entregado al carcelero para ser torturado. Eso impedía al siervo el poder trabajar para pagar su deuda.

b. Un corazón que no quiere perdonar, nos muestra un corazón que no ha sido perdonado todavía. El perdón debe producir el deseo de perdonar.

8. RESUMEN:

a. El creyente ha sido perdonado de una deuda que no podría pagar jamás, y es por eso que debemos recordar que si no somos misericordiosos, no debemos esperar misericordia.

 

Conclusión:

Oremos….

*Toda referencia Bíblica ha sido tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.

Notas:

¹Robert H. Mounce, Matthew, NIBC, p. 177. Hendrickson Publishers.

²A.T. Robertson, Imágenes Verbales en el Nuevo Testamento, tomo 1, p. 18, editorial CLIE.

₄Ibid.

5 pensamientos en “El siervo despiadado

  1. Que mensage tan lindo y claro a mi me gusta leer todos sus mesage espero que Dios lo siga bendiciendo y que siga dandonos ls palabra de Dios como lo esta hasiendo.

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