Un Hijo Profano

Por: pastor Daniel Brito

TÍTULO: Un Hijo Profano

TEXTO: Génesis 25:1-3

«Ésta es la historia de Isaac, el hijo que tuvo Abraham. 20 Isaac tenía cuarenta años cuando se casó con Rebeca, que era hija de Betuel y hermana de Labán. Betuel y Labán eran *arameos de Padán Aram.[a] 21 Isaac oró al Señor en favor de su esposa, porque era estéril. El Señor oyó su oración, y ella quedó embarazada.22 Pero como los niños luchaban dentro de su seno, ella se preguntó: «Si esto va a seguir así, ¿para qué sigo viviendo?» Entonces fue a consultar al Señor23 y él le contestó:«Dos naciones hay en tu seno; dos pueblos se dividen desde tus entrañas.
Uno será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor.»

INTRODUCCIÓN:

En esta noche quiero volver a retomar el estudio de Génesis mientras que comenzamos con los ORÍGENES. Ahora sigo ya más avanzado en nuestro libro al llegar a Isaac, su esposa Rebeca, y sus dos hijos: Jacob y Esaú. Es en estos dos hombres donde quiero posar nuestra lección por los grandes ejemplos para nosotros en esta narración. Que DIOS bendiga Su Palabra predicada en esta noche.

LECCIÓN:

  1. Trasfondo. Al estudiar estos pasajes de Génesis, podemos notar que no son cualquier historia, sino que son relatos históricos que Dios ha deseado mostrarnos para enseñarnos varias lecciones. Génesis, como ya hemos dicho, es un libro de MILAGROS, donde vemos que DIOS es el TODOPODEROSO.

  1. Habían pasado 20 años de casados para que Rebeca saliera embarazada de sus dos hijos, después que Isaac orara por su esposa. Aquí vemos una diferencia entre Abraham e Isaac, quien decide ORAR por ella.

    1. En ese embarazo, habían DOS naciones que luchaban en su seno. Esto muestra que la historia de todas estas gentes, nos dejar ver que eran humanos como nosotros, y que Dios usa a personas como nosotros.

    1. También debemos notar que Dios conoce muy bien los límites del ser humano, sabiendo muy bien que en Sus planes hacia nosotros, incluye nuestros límites como humanos en un mundo caído necesitando a un Salvador.

  1. Nacimiento de Jacob y Esaú. (Génesis 25:24-26). En esta historia Rebeca que prefiere a su hijo menor (aunque eran mellizos), había ido a consultar a Dios cuando estaba embarazada y, los dos bebés peleaban en su vientre. Dios le dijo a ella que dos naciones estaban en su vientre, y que el menor serviría al mayor. Ella sabía que el menor era Jacob, el que había nacido agarrado del talón de su hermano Esaú. Rebeca en su preferencia hacia su hijo menor, hizo lo que las madres y padres no deben hacer y, es querer ayudar a Dios. Es muy claro que, Dios no necesita ayuda.

  1. Rebeca supo esperar el momento cuando Isaac quien ya estaba ciego, le dijo a su hijo mayor Esaú que cazara un animal del campo y lo guisara, para así darle la bendición. De ahí que ella le dijo a Jacob que, suplantara a su hermano, poniéndoles pieles en los brazos, y haciendo un guisado, para que su padre lo bendijera a él, en vez de a Esaú el mayor.

    1. Rebeca no solamente estaba engañando a su esposo, sino también a Esaú, al hijo que le pertenecía la bendición.

    1. Es por eso que debemos notar que en este matrimonio, podemos ver el mal ejemplo de los padres que muestran más amor a uno de los hijos, y las CONSECUENCIAS que surgen por eso.

    1. Leemos en el Texto Sagrado que Isaac tenía su hijo preferido y Rebeca tenía el suyo.

    1. Eso nos muestra que Isaac, era débil como líder espiritual en su casa. Esto es algo que es de mucha importancia para todos los padres.

    1. Un padre puede que no haya sido lo mejor en cuanto a las cosas materiales. Claramente que proveyendo lo necesario en casa.

    1. Pero como líder espiritual, es indispensable que el PADRE y la MADRE sean buenos líderes en el hogar.

  1. Esaú el profano (Génesis 25-27-34; Hebreos 12:14-17). Un profano es una persona irreverente hacia las cosas de Dios, o que no le importa lo sagrado, o sea, es antirreligioso.

  1. Noten como dice «NI DESPRECIE LO SAGRADO». Eso es una gran LECCIÓN para todos. Las cosas de DIOS no se pueden DESPRECIAR.

    1. El autor de la Epístola a los Hebreos, menciona a Esaú sabiendo que los Hebreos conocían bien la historia de él. Así que por eso podemos preguntar ¿Qué tiene que ver la primogenitura con lo espiritual?

    1. Para los orientales, la primogenitura era muy valiosa. El hijo mayor recibía casi siempre una doble porción y la responsabilidad de estar encargado de todos los hermanos.

    1. Ahora, en el caso de Esaú, él era el hijo mayor y por eso sería el heredero de la PROMESA que DIOS le había dado a su abuelo Abraham y a su padre Isaac.

    1. En esa promesa se encontraba una futura nación que JEHOVÁ iba a usar para que fuera de bendición a todas las naciones, y él, como primogénito, sería parte de esa herencia y Promesa.

    1. Debemos notar que nuestro Texto junta a Esaú con los inmorales (fornicarios), y los que están a punto de dejar la gracia de Dios. Debemos entender que el profano, siendo que es irreligioso, o que no le importa, bien puede unirse a esos otros. Como dice Ernesto Trenchard en su comentario:

    1. «El “fornicario” es también un “profano”, o sea, uno que no sabe distinguir entre lo sagrado y lo mundano, siendo dispuesto a contaminar lo sagrado por su carnalidad.»i

    1. En el caso de Esaú, la tradición Judía lo describe como culpable de «inmoralidad sexual».ii

  1. ¿Había algo bueno en Esaú? A eso debemos responder que sí pero no era suficiente para cambiar su DESPRECIO a las cosas ETERNAS.

  1. Podemos notar que aunque Esaú se enojó grandemente contra Jacob, cuando éste le robara la bendición de su padre Isaac, en el regreso de Jacob a la tierra de su padre años después, Esaú lo fue a recibir con 400 hombres, sin embargo, ya él había perdonado a Jacob.

    1. Parece ser que Esaú no guardó rencor por mucho tiempo. Esa es una buena cualidad en una persona.

    1. Hay personas que ofenden o se ofenden, pero luego se les olvida.

    1. Sin embargo hay otras personas que guardan rencor y no perdonan.

      1. El rencor es como un cáncer que daña a la persona.

      1. En respuesta al rencor, el SEÑOR JESÚS enseñó la necesidad de perdonar a otros, para así poder “recibir” el PERDÓN de DIOS.

    1. Las buenas cualidades no cambian las MALAS decisiones, y eso lo vemos mejor detallado en el siguiente punto.

    1. Cuantas veces no hemos dicho de alguien que es tan buena persona (en términos humanos) que lo único que le falta es entregar su vida al SEÑOR JESUCRISTO.

    1. Pero sabemos muy bien que las buenas cualidades no SALVAN a nadie.

  1. Esaú no apreció las COSAS ETERNAS.

  1. La venta de la primogenitura cuando Esaú llega con hambre, muestra un hombre que no le importa nada hasta comer y satisfacer su hambre.

    1. Seguramente que Esaú venía cansado, y sí traía mucha hambre, pero cuando Esaú dice: “Me voy a Morir” muestra que está exagerando, y muestra su verdadero carácter que busca lo suyo propio, aún hasta si tiene que vender su alma.

    1. También muestra su deseo de GRATIFICACIÓN INSTANTÁNEA. ¡Qué lección para nosotros hoy día que estamos siendo testigos de eso mismo! Estamos viviendo en medio de una sociedad egoísta, que solo piensa en la gratificación instantánea sin importar las consecuencias hacia sus semejantes.

  1. Lo que uno SIEMBRA, eso SEGARÁ. – (Gálatas 6:7-10).

  1. El Budismo, Hinduismo, etc., sostienen la creencia del Karma, la cual según el comportamiento de la persona aquí en la tierra, va a volver a reencarnar. El mal Karma, los hacer reencarnar en algo peor, un animal, una lombriz, etc., mientras que el buen Karma, los hace reencarnar en una mejor vida.

    1. La Biblia nos enseña lo OPUESTO, y es que según nuestros hechos, está la ley de la SIEMBRA y la COSECHA.

    1. Algunos pensarán que hay un parecido, pero NO lo hay, ya que las consecuencias son para esta vida, y para donde vamos a pasar nuestra vida en la ETERNIDAD.

      1. La reencarnación es una FALSA creencia.

    1. También debemos notar que en esa creencia falsa, no hay esperanza para aquellos con un mal Karma, mientras que la Biblia nos enseña que el ARREPENTIMIENTO, cambia nuestras circunstancias aquí en la tierra, y en el más allá.

    1. Debemos entender que el mundo vive su vida sin pensar en las consecuencias ETERNAS. He ahí la diferencia de estos dos hombres, había algo bueno en Jacob que lo atraía a las cosas ETERNAS.

    1. Para el creyente, la ley de la SIEMBRA y la COSECHA nos muestra que hay CONSECUENCIAS en todo lo que hacemos, pero hay ESPERANZA por medio de nuestro SEÑOR JESUCRISTO.

    1. También vemos la importancia de que los padres sean guías espirituales para sus hijos.

    1. Para poder hacerlo, necesitan entender que la cultura y el mundo es enemiga de Dios y de la Iglesia.

    1. Así que valoremos las COSAS ETERNAS.

 

Conclusión

Oremos…

 

Notas:

i Ernesto Trenchard, Epístola a los Hebreos, p. 231, editorial CLIE.

ii Donald A. Hagner, NIBC, Hebrews, p. 223, Hendrickson. 

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