La Parábola del Sembrador

Por: pastor Daniel Brito

TÍTULO: La Parábola del Sembrador

TEXTO: (Mateo 13:1-9)

«Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó junto al lago. Era tal la multitud que se reunió para verlo que él tuvo que subir a una barca donde se sentó mientras toda la gente estaba de pie en la orilla. Y les dijo en parábolas muchas cosas como éstas: «Un sembrador salió a sembrar. Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino, y llegaron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esa semilla brotó pronto porque la tierra no era profunda; pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron. Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron. Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado. El que tenga oídos, que oiga.»

INTRODUCCIÓN:

Estas lecciones nos deben recordar la importancia de seguir el Mandato de nuestro SEÑOR JESUCRISTO de hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19-20). Ese en sí uno de los propósitos de estos Cultos de Hogar. Así nuestra lección de hoy trata el tema de hacer VERDADEROS DISCÍPULOS. Trataremos los siguientes puntos:

  1. Trasfondo

  2. Lo primero

  3. El oyente que no entiende o es indiferente

  4. El oyente emocional

  5. El oyente que es materialista

  6. El oyente fértil

LECCIÓN:

  1. Trasfondo. Lo primero que debemos notar es que cuando el SEÑOR JESUCRISTO se refiere al Reino de DIOS o de los Cielos, no está hablando de un Reino futuro, sino de esa comunidad espiritual en la cual JESUCRISTO es la Cabeza, y está compuesto de aquellos cuyos corazones y vidas están sujetas a Él como su Soberano,i es decir, la Iglesia del DIOS Viviente. En otras palabras, se está refiriendo al presente.

    1. En el Verso 10b, los discípulos de JESUCRISTO le preguntan: «—¿Por qué le hablas a la gente en parábolas?»

      1. La Respuesta de JESUCRISTO en los versos 11-15 parecen ser fuerte a primera vista, pero la repuesta en realidad es bien clara, y es que el privilegio de entender los secretos del Reino, pertenece solamente a Sus seguidores y no a aquellos que rehúsan creer.ii

    1. Pongamos atención al verso 9: «El que tenga oídos, que oiga.»

      1. Así podemos notar que, lo importante, no es solamente oír el mensaje del Reino de DIOS, sino también responder a ese mensaje con fe y obediencia, produciendo así fruto para vida eterna.

  1. Lo primero. El Sembrador es el Hijo de DIOS, el SEÑOR JESÚS. La semilla es la Palabra de DIOS. El terreno es el corazón humano.

    1. De esa manera siempre debemos recordar que la SALVACIÓN le pertenece a DIOS. O sea, nadie puede «salvar» a otra persona, ya que eso solamente le pertenece a DIOS.

    1. Pero habiendo dicho eso, también debemos recordar que todos nosotros somos SEMBRADORES en la Viña del SEÑOR. Es nuestra responsabilidad compartir el Evangelio con aquellos que no conocen al SEÑOR.

      1. Es por eso que tenemos estos Cultos de Hogar, para así poder PROCLAMAR la Palabra de DIOS.

      1. Recordando que somos nosotros quienes invitamos a otras a venir y escuchar la Palabra de DIOS. Sabiendo que quien hace la OBRA, es el Espíritu Santo.

  1. El oyente que no entiende o es indiferente. (Mateo 13:18-19) «Escuchen lo que significa la parábola del sembrador: Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Ésta es la semilla sembrada junto al camino.»

    1. En la interpretación de la Parábola, el SEÑOR JESÚS explica que estos son los oidores que no «entienden», es decir, no escuchan, o, que no les interesa la Palabra de DIOS. La semilla cae en el camino y llega a ser comida para las aves.

      1. Noten que, por esa razón, el maligno viene y ARREBATA lo que se sembró en su corazón.

    1. Mucha gente recibe la Palabra de DIOS de diferentes maneras, sea por el testimonio personal de alguna persona, o por medio de Evangelismo, o tal vez lo escuchan en la radio, etcétera, pero no les interesa.

  1. El oyente emocional. (Mateo 13:20-21) «El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría; 19 21 pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella.»

    1. Este es el que oye la Palabra y le gusta. Es el primero en responder al llamado del altar.iii

    1. Pero aquí la clave es en lo que dice el SEÑOR JESÚS: «pero como no tiene raíz, dura poco tiempo.»

      1. A pesar que es receptivo al llamado y al altar, parece indicar que es genuino, pero, como no tiene RAÍZ, es decir, su respuesta es emocional solamente, no permanece.

      1. En realidad, es como si tuvieran corazones de piedras, ya que no hay profundidad para la Palabra de DIOS.

    1. Cuando llegan los problemas, o la persecución por causa de la Palabra de DIOS, se aparta de ella.

  1. El oyente que es materialista. (Mateo 13:22) «El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto.»

    1. Parece ser que este terreno es mejor que el de junto al camino o el pedregoso, pero con el tiempo, estos también se apartan de la Palabra de DIOS.

    1. Kittim Silva define el materialismo: «El materialismo lo podemos definir como el amor a las cosas. Este es precisamente el problema con aquellas personas que la Palabra cae entre espinos. Viven afanados y engañados por las riquezas.»iv

    1. En nuestros tiempos, en el mundo Occidental es muy común las vacaciones, el tiempo libre, paseos, el deporte, etcétera. Algo que en realidad es bueno, pero cuando eso ocupa el tiempo que debemos darle a DIOS, a Su Palabra, y a congregarnos, entonces ocurre lo del oyente materialista: es temporal, ya que todo lo demás ahoga la PALABRA.

      1. Lo mismo con aquellos que siempre procuran mejorar económicamente, pero como que es algo que nunca termina, siempre ocupados en las cosas materiales.

        1. (Mateo 6:24) «Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.»

  1. El oyente fértil. (Mateo 13:23) «Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Éste sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno.»

    1. Sobre el oyente fértil, dice William Barclay: «Traduce la audición en acción. Produce la buena cosecha de la buena semilla. El verdadero oidor es el que escucha, entiende y obedece.»v

      1. No es solamente escuchar, sino poner por obra lo que uno escucha, para así ser un DISCÍPULO de JESUCRISTO.

    1. Al escuchar la Palabra de DIOS, la FE produce ACCIÓN que lleva a la persona al ARREPENTIMIENTO y NUEVO NACIMIENTO, ya que ha creído al MENSAJE de SALVACIÓN.

      1. (Hebreos 11:1) «Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.»

    1. Pero, sobre todo, el oyente fértil, es uno que no ABANDONA al SEÑOR, aun bajo pruebas y persecución por causa de la Palabra. Eso es porque el creyente fértil, tiene RAÍCES profundas, que al igual que un árbol que es sacudido por una tempestad, no puede ser desarraigado.

      1. El autor sagrado de la Epístola a los Hebreos, lo explica muy bien.

        1. (Hebreos 10:39) «Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.»

    1. Así que PERMANEZCAMOS en el SEÑOR para que nuestras vidas no sean estériles, sino fructíferas.

      1. (Juan 15:7-8) «Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.»

Conclusión

Oremos…

*Todo Texto Bíblico sin otra indicación, ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional.

Notas:

i Herbert Lockyer, All the Parables of the Bible, p. 174, Zondervan.

ii Robert H. Mounce, New International Biblical Commentary, Matthew, p. 126-127, Hendricksen Publishers.

iii Kittim Silva, Bosquejos para Predicadores, tomo 4, p. 150, Editorial CLIE.

iv Ibid. p. 151.

v William Barclay, Comentario al Nuevo Testamento, p. 118, Editorial CLIE.

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